sábado, 4 de mayo de 2013

Rayo de esperanza


El zurdazo de Rochina se coló por el poste derecho de Aouate y provocó una explosión de júbilo en La Romareda. No era para menos, seis minutos antes había reinado un silencio sepulcral, la resignación inundaba La Romareda tras la indecisión de Roberto y Javier Paredes ya que en ese momento el Real Zaragoza era equipo de Segunda División. Pero apareció Rochina y cambió el rumbo de los acontecimientos. Una victoria agónica similar a la de la temporada pasada ante el Villarreal, aquel triunfo que hizoposible el milagro de la salvación hace un año.


El conjunto blanquillo por fin recordó lo que es ganar un partido. No fue excesivamente superior al Mallorca, sufrió lo indecible de nuevo cada vez que el balón voló sobre su área pero creyó en la victoria (gracias Sepia Hernández) a pesar de comenzar perdiendo el encuentro y encontrarse a falta de diez minutos con el mazazo del empate. La actitud de los jugadores fue radicalmente distinta a la mostrada en Vigo o La Coruña y ahí arranca el camino para ganar las batallas de las últimas jornadas. Un carácter y una forma de encarar el partido que se originó, como tantas otras veces, en las gradas de La Romareda. “Sin su apoyo esto sería imposible”, afirmó Jiménez en la rueda de prensa posterior al partido y más allá de que pueda parecer el tópico de turno es una verdad como un templo.

Ante el Rayo Vallecano el ambiente promete ser similar. Incluso mejor ya que el ritmo de venta de entradas augura un lleno en el estadio. El encuentro es tan decisivo como el del pasado fin de semana. Ganar vuelve a ser una obligación para que salgan las cuentas de la permanencia. El apoyo de la grada está asegurado pero son los futbolistas de quienes depende la victoria y el conjunto de Vallecas no lo va a poner nada fácil. Los de Paco Jémez han demostrado ser mejor equipo pero el Real Zaragoza, como ante el Mallorca, ha de creer más. La esperanza pasa por ganar al Rayo. Sino no se reeditará el milagro.

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