miércoles, 29 de mayo de 2013

Sí se puede ir


La ola de hartazgo ha vuelto a inundar las gradas de La Romareda. La humillante y dolorosa derrota ante el Betis, curiosamente el mismo día que Agapito Iglesias cumplía siete años al frente de la gestión del Real Zaragoza, es la última gota que la afición ha podido soportar bajo el paraguas de la resignación. Ya no cuelan más pasos atrás ni golpes de efecto, no se reza por milagros deportivos y, ni siquiera una improbable permanencia, calmará los ánimos de una masa social más unida que nunca con el fin de apartar del club al responsable de la peor etapa de la historia reciente del conjunto aragonés. Ya se le echó del palco. El futuro del Real Zaragoza pasa por sacar a Agapito Iglesias de la entidad.

Para conseguirlo se han recuperado medidas de antaño que no terminaron de lograr el objetivo deseado y que el parón estival llevó al olvido. No puede ocurrir lo mismo esta temporada. Las protestas que el sábado se van a llevar a cabo han de ser el punto de partida, nunca una reacción puntual, o volverán a resultar infructuosas.

Hasta ahora, Agapito Iglesias se ha mostrado imperturbable a las críticas, consciente de que la afición por sí sola no lo va a levantar de su sillón sombrío. Sin embargo, el zaragocismo ha de dar el primer paso y demostrar estar vivo y unido en busca de un futuro mejor. Sólo así podrá surgir una oferta económica seria y sólida que, junto a la presión social, convenza a Agapito Iglesias de vender su cortijo. Hay un precedente, la convocatoria celebrada la pasada temporada antes del encuentro frente al Getafe. Aquella tarde no sólo se congregaron aficionados sino que también antiguos futbolistas del club que deben acudir de nuevo a otra llamada de auxilio. Las cifras de aquella tarde de enero han de quedarse cortas el próximo sábado.

La Romareda no sólo acogerá un partido este fin de semana. El Real Zaragoza se juega frente al Atlético de Madrid la permanencia, pero antes, la afición disputará un encuentro en busca de la salvación del club. Una entidad cuya imagen ha sido enterrada, malvive embargada económicamente, agoniza sumida en un caos institucional, con unos resultados deportivos catastróficos y con una afición resignada a entonar el “Sí se puede” cada final de temporada. El cántico debe continuar vigente, pero no en busca de la permanencia sino de la salvación. Zaragoza nunca se rinde y ahora busca otro milagro: cerrar la etapa de Agapito Iglesias al frente de la gestión. Sí se puede ir.

martes, 21 de mayo de 2013

La última asistencia de Ander Herrera



Un cabezazo de Xavi Aguado, un penalti transformado por Jamelli y una voltereta rocambolesca de Yordi otorgaron a la afición del Real Zaragoza la primera gran alegría del presente siglo. Una mala temporada liguera en la que el club luchó hasta el último día por no descender, pero que culminó de la mejor forma posible, levantando en Sevilla la quinta Copa del Rey. Sin embargo, no fue el único motivo de satisfacción para la parroquia blanquilla aquel caluroso fin de semana de junio.

Pocas horas más tarde, el zaragocismo vislumbró el futuro en las botas de un grupo de niños de 12 años ganadores del Torneo Alevín de Brunete. El capitán en aquella final ante el Real Oviedo, designado mejor jugador del campeonato gracias a dos pases mágicos que posibilitaron la remontada y el título, acababa de presentar sus credenciales. Aquellas dos asistencias de Ander Herrera sólo fueron las primeras gotas de calidad que pensaba regalar en un futuro al equipo de su corazón. Años más tarde, destaparía el frasco de las esencias, aunque en un contexto difícil y muy alejado del que él conoció en sus primeras visitas a La Romareda.

Ander llegó al primer equipo mientras Agapito Iglesias comenzaba a dar forma al monstruo irreconocible que ha acabado creando. Vivió la alegría de ascender a Primera División, inmensa y gratificante, pero aquel niño había soñado con levantar títulos y disfrutar jugando en La Romareda. Desde entonces, en lugar de divertirse sobre el campo, se encontró en la tesitura de salvar deportivamente a un club en proceso de liquidación. Así hasta su salida, provocada, entre cosas, por la falta de dinero para pagar a la plantilla. Había cumplido su sueño en un Real Zaragoza de pesadilla.

Tras la victoria más amarga de su carrera, Ander dio la que hasta ahora es su última asistencia como zaragocista. Un pase en forma de radiografía perfecta del estado actual del club de su vida: “Más allá de lo deportivo, el Real Zaragoza duele”, refiriéndose a la institución y a la imagen actual del equipo blanquillo. No buscó emocionar, pero Ander tocó la fibra de la afición y, precisamente ella, es la receptora de esta última asistencia. La presión social contra la gestión de Agapito Iglesias ha sido enorme, pero no ha logrado su objetivo. La resignación por no poder cambiar las cosas propició que el volumen descendiese. Ha de volver a aumentar y, para ello, ya comienzan a organizarse movilizaciones de cara al último partido liguero. Ander, como en Brunete, ha dado el último pase y la afición ha de empujar lo imposible para que el Real Zaragoza pueda marcar uno de los goles más trascendentales de su historia reciente: apartar de la gestión a Agapito Iglesias. Hasta entonces, no será el Real Zaragoza que Ander Herrera conoció cuando aún era un niño.



Artículo publicado en AragonSport 
Fotografía: Vavel.com

lunes, 20 de mayo de 2013

Palabra de Ander

Finalizó el encuentro y Ander se tapó la expresión con la camiseta del Athletic de Bilbao. Por un instante volvió a vestirse de blanquiazul y evidenció una tristeza similar a la de cualquier aficionado que aún aguantaba en La Romareda. Para el canterano zaragocista fue la "victoria más triste de su carrera". Además, quiso despedirse con una radiografía perfecta del esperpento institucional en que se ha convertido el Real Zaragoza, por supuesto afectando también a lo deportivo aunque el vestuario busque aislarse lo máximo posible, a raíz de la gestión de Agapito Iglesias. "El zaragocismo no merece esto".




jueves, 9 de mayo de 2013

De horarios, precios y calendarios


El Real Zaragoza visita este viernes a un Levante que no permitirá ver el partido por menos de 50 euros. Un par de días antes, el Celta ya ha jugado el encuentro correspondiente a la jornada de dentro de dos fines de semana. La explicación es tan sencilla como sorprendente: la final de la Copa del Rey coincidía con el festival de Eurovisión. Semejante casualidad provocó la reestructuración de todo el calendario ideado en verano para estas fechas. El porro es infumable pero aún podría haberse cargado más.

Al menos, no hay equipos españoles en la final de la Champions League el 25 de mayo en Wembley. Gracias a la superioridad alemana, la penúltima fecha del campeonato doméstico puede jugarse ese fin de semana. Así se evita disputarla el siguiente miércoles, como estaba previsto si alguno pasaba, tan sólo cuatro días antes de la definitiva marcada el 1 de junio en el calendario. Imaginen por un momento ese par de jornadas agónicas con sólo 72 horas para hacer cálculos, conjeturas y oraciones. Siete días es lo mínimo. El problema radicaba en que de forma inesperada la Copa Confederaciones arranca a mediados de ese mes y la selección se ha ganado pasar unos días en Brasil. La FIFA ordena que ese mismo lunes a más tardar Vicente del Bosque anuncie la lista de convocados y finalicen todas las competiciones locales. Los 23 a Las Rozas y, de allí, a Estados Unidos a preparar el tema, como diría Luis Aragonés. Después de todo aún ha habido suerte.

Así acabará una temporada que arrancó con un conato de huelga de los clubes de Primera División a raíz de la guerra por los derechos televisivos. La amenaza se diluyó y el Real Zaragoza empezó el curso recibiendo al Valladolid un lunes a las 23:00. De los derechos de los aficionados que pagan su abono a principio de temporada nada se sabe.


Pueden preguntar en Vigo cómo ha sentado jugarse el descenso un viernes y un miércoles a las 19:30. En el Villamarín y Vallecas jugar lunes sí y lunes también. O a Manolo Jiménez repetir varias semanas con tres encuentros  en lunes, jueves y domingo. Quienes quieren adquirir una entrada para ver a su equipo acuden a las taquillas temblando, con la expresión de quien espera recibir un puñetazo inevitable, a no ser que desde el club se intuya la liquidación en forma de descenso y se  convoquen rebajas. Mientras tanto, en la otra punta de la ciudad, el CAI Zaragoza anunciaba que los partidos de playoff quedan incluidos en el abono que se adquirió en verano. Una comparación odiosa.

De cara a la próxima temporada deben cambiar muchas cosas en la Liga de Fútbol Profesional. Pero la primera cruzada de Javier Tebas, recién elegido presidente, se ha centrado en los posibles amaños de partidos, con el Levante en el punto de mira tras el 0-4 ante el Deportivo de la Coruña. Los dirigentes granotas han puesto caro el encuentro, lo mismo harán unos futbolistas con ganas de lavar su imagen. Una victoria blanquilla supondría un paso enorme a la salvación. Un paso de gigante para permanecer en la Liga que arranca los viernes y acaba los lunes. La de los precios desorbitados, los horarios ilógicos y un calendario inexplicable. Y aún hay que dar gracias a la suerte.

Artículo publicado en AragonSport
Fotografía: Heraldo de Aragón

domingo, 5 de mayo de 2013

De la presión a la victoria

El Real Zaragoza golea al Rayo Vallecano (3-0) y escapa de los puestos de descenso en una tarde festiva en La Romareda. Dos goles de Apoño y uno de Rodri devuelven la confianza al zaragocismo tras dos triunfos consecutivos. La presión del equipo de Manolo Jiménez no dio opciones al Rayo Vallecano en el partido más serio como local del conjunto blanquillo en toda la temporada.


La Romareda acogía un partido más que decisivo en la lucha del Real Zaragoza por la permanencia y tanto la afición como los jugadores demostraron ser conscientes de ello. Unos por el apoyo incesante desde el calentamiento y los segundos por la intensidad con la que encararon el encuentro. En los primeros minutos ya había gozado de una ocasión en las botas de Víctor y de dos saques de esquina. Sólo servía ganar.

Manolo Jiménez apostó de inicio por el once habitual de los últimos partidos con Rodri por detrás de Postiga en detrimento del deseado Rochina. El entrenador zaragocista destacó el sábado la necesidad de robar en posiciones avanzadas y en esa faceta el canterano sevillista es el más destacado de la segunda línea. Rodri se personificó en la sombra de Trashorras. Tras él el centro del campo del Real Zaragoza conformó una tela de araña en la que el Rayo se enredaba a la hora de construir su juego. Sin embargo, la falta de precisión en el pase ensuciaba cada contragolpe desperdiciando así los espacios ofrecidos por la defensa del conjunto madrileño.

En uno de esos ataques rápidos no fue necesario pase alguno. Abraham acompañó la presión generalizada y robó el esférico con una fe que le llevó hasta el área rival. Su centro en búsqueda de Postiga se encontró con Figueras y Teixeira Vitienes vio mano donde sólo hubo muslo. Apoño, impreciso en el pase pero infalible desde el punto de penalti, engañó a Rubén adelantando al Real Zaragoza.

El gol no varió el rumbo del encuentro pero sí dotó de mayor tranquilidad al conjunto aragonés. El Rayo sólo encontraba huecos a la espalda de Sapunaru pero la defensa blanquilla sufrió menos que nunca en los balones colgados. Álvaro y Loovens, el holandés fue la única novedad respecto al partido ante el Mallorca y se mostró más sólido que en anteriores encuentros, despejaron cualquier atisbo de ocasión y Roberto se marchó a los vestuarios sin apenas intervenir.

Tras el descanso, el Real Zaragoza no cometió el error de dar un paso atrás y mantuvo adelantada la línea de presión. Buscó la tranquilidad del segundo gol y la encontró pronto. Abraham, uno de los mejores sobre el campo y el jugador que más ha progresado esta temporada, recuperó el esférico en su campo y la jugada acabó en un despeje de Rubén a la frontal del área. Allí apareció Pintér, perfectamente situado, para ganar el rebote y provocar una segunda oleada que aprovechó Rodri para batir al portero. Un premio para un futbolista con una capacidad de sacrificio más propia de un atleta que de un delantero.

Paco Jémez movió entonces sus fichas en busca de la remontada pero su equipo no se pareció al de otras tardes. Arriesgó al cerrar con tres defensas y sentó a un desaparecido Trashorras aunque las variaciones no se tradujeron en ocasiones peligrosas. Por su parte, Jiménez dio aire a los suyos al introducir a Rochina por un magullado Víctor y a Movilla por Rodri, quien se llevó la ovación de la tarde por parte del respetable. La posesión continuaba siendo del Rayo pero el dominio aragonés.

El partido moría sin apenas sustos hasta que un balón suelto fue cabeceado por Piti en ausencia de Roberto. El gol ya se intuía en un campo que se preparaba para sufrir pero Apoño salvó el tanto en la misma línea y despejó los miedos que el gol habría despertado. El Real Zaragoza buscaba la contra definitiva y Postiga, incansable pero sin acierto, estuvo cerca de encontrarla en dos ocasiones. A la primera su disparo se marchó lamiendo el poste y a la segunda se estrelló en el mismo obstáculo. El lazo al partido lo puso Apoño, autor de un doblete en un partido en el que no brilló en la construcción, tras un robo de Romaric en la frontal del área. Un zurdazo inapelable del malagueño puso el broche de oro al encuentro.

Tres goles para tres puntos que significan un paso de gigante en la lucha por la permanencia. El triunfo permite al Real Zaragoza salir de los puestos de descenso y depender de nuevo de sí mismo. Medio billete para la permanencia. Otra porción se esconde en el Ciudad de Valencia y allí no podrán jugar por acumulación de amonestaciones Sapunaru y Movilla. La única nota negativa de una tarde festiva en La Romareda. Manolo Jiménez pidió el sábado a sus futbolistas "devolverle a la afición en el campo todo lo que está haciendo por nosotros" y sus jugadores cumplieron. Ante el Mallorca el equipo se reencontró con la victoria y, ante el Rayo, con el camino a seguir. Intensidad, sacrificio y presión. Y de ahí a la permanencia. 


Crónica publicada en AragónSport
Foto: Marca.com

sábado, 4 de mayo de 2013

Rayo de esperanza


El zurdazo de Rochina se coló por el poste derecho de Aouate y provocó una explosión de júbilo en La Romareda. No era para menos, seis minutos antes había reinado un silencio sepulcral, la resignación inundaba La Romareda tras la indecisión de Roberto y Javier Paredes ya que en ese momento el Real Zaragoza era equipo de Segunda División. Pero apareció Rochina y cambió el rumbo de los acontecimientos. Una victoria agónica similar a la de la temporada pasada ante el Villarreal, aquel triunfo que hizoposible el milagro de la salvación hace un año.


El conjunto blanquillo por fin recordó lo que es ganar un partido. No fue excesivamente superior al Mallorca, sufrió lo indecible de nuevo cada vez que el balón voló sobre su área pero creyó en la victoria (gracias Sepia Hernández) a pesar de comenzar perdiendo el encuentro y encontrarse a falta de diez minutos con el mazazo del empate. La actitud de los jugadores fue radicalmente distinta a la mostrada en Vigo o La Coruña y ahí arranca el camino para ganar las batallas de las últimas jornadas. Un carácter y una forma de encarar el partido que se originó, como tantas otras veces, en las gradas de La Romareda. “Sin su apoyo esto sería imposible”, afirmó Jiménez en la rueda de prensa posterior al partido y más allá de que pueda parecer el tópico de turno es una verdad como un templo.

Ante el Rayo Vallecano el ambiente promete ser similar. Incluso mejor ya que el ritmo de venta de entradas augura un lleno en el estadio. El encuentro es tan decisivo como el del pasado fin de semana. Ganar vuelve a ser una obligación para que salgan las cuentas de la permanencia. El apoyo de la grada está asegurado pero son los futbolistas de quienes depende la victoria y el conjunto de Vallecas no lo va a poner nada fácil. Los de Paco Jémez han demostrado ser mejor equipo pero el Real Zaragoza, como ante el Mallorca, ha de creer más. La esperanza pasa por ganar al Rayo. Sino no se reeditará el milagro.