Del póker de futbolistas presentados aquel 12 de julio en La Romareda, él parecía tener el camino más complicado para consolidarse en el Real Zaragoza. David Mateos apuntaba a ser un central importante esa temporada, más si cabe tras la llegada de Manolo Jiménez con quien había coincidido en el AEK Atenas. Sus otros dos compañeros aquella mañana, Juan Carlos y Edu Oriol, eran dos extremos técnicos que llegaban con esa aureola propia de las promesas necesitadas de un club como el Real Zaragoza para despuntar en Primera División. Pocos se fijaban entonces en Abraham Minero: el cuarto en discordia.
Criado en Granollers y tras destacar en el Sant Andreu, Abraham fichó por el filial azulgrana de Luis Enrique para jugar en Segunda División. Aquel equipo con Thiago, Montoya, Marc Bartra, Fontás, Nolito o Jonathan Soriano firmó una campaña increíble y acabó en tercera posición. A pesar de la dura competencia en su puesto (Marc Muniesa o Carles Planas) y ser su primer año en el filial Abraham disputó más de 20 partidos esa temporada pero la llegada de Eusebio y la progresión de Grimaldo, Muniesa o Planas le cerraron la puerta del Camp Nou.
Ganarse el puesto en el Real Zaragoza también se antojaba complicado. Sin embargo, el camino se despejó después de que el club no inscribiera a Ivan Obradovic y tras la posterior reubicación de Javier Paredes como central. Pero no era nada fácil saltar al césped en un equipo que no ganaba prácticamente a nadie con Javier Aguirre y que se precipitaba al descenso mientras el caos rodeaba a la institución. No era el mejor marco para un debutante en Primera División. Pero una remontada agónica marcó el desarrollo de una temporada que parecía imposible que no acabara con el Real Zaragoza en el infierno. El Villarreal ganaba en La Romareda alejando la salvación a 14 puntos mientras La Romareda se quedaba vacía en un día marcado por la "agapirada" de la afición. Entonces apareció Abraham y cambió el devenir de los acontecimientos.
La permanencia del Real Zaragoza y la de Manolo Jiménez en el club marcarán la carrera de Abraham. Su espíritu ofensivo, coartado el pasado año por las necesidades del equipo, ha renacido este curso y destaca por ser uno de los laterales izquierdos de la Liga con mayor recorrido y mejor precisión en sus centros. Su sociedad con Paco Montañés es una de las mejores bazas en ataque pero además ha mejorado en el aspecto defensivo. Manolo Jiménez, antaño lateral, tiene mucho que ver en su progresión.
Recién renovado hasta 2017, Abraham es el
dueño y señor de un puesto maldito desde los tiempos del 'Chucho'
Solana. Por él han pasado 'viejas glorias' como Paqui, Delio Toledo,
Esquerdinha o Pirri y centrales reconvertidos como Sundgren o Marco Lanna. De
hecho, sumando todas las competiciones es el jugador de campo que más minutos
ha disputado esta temporada y el técnico no ha dudado en elogiarle: "Para
mí, con su estado de forma actual es uno de los tres mejores de la Liga en su puesto".
El cuarto en discordia aquel 12 de julio se ha ganado ser el preferido del
entrenador.
Fotografía: Blanquillos.com




