jueves, 28 de febrero de 2013

Abraham Minero / El preferido de Jiménez

Del póker de futbolistas presentados aquel 12 de julio en La Romareda, él parecía tener el camino más complicado para consolidarse en el Real Zaragoza. David Mateos apuntaba a ser un central importante esa temporada, más si cabe tras la llegada de Manolo Jiménez con quien había coincidido en el AEK Atenas. Sus otros dos compañeros aquella mañana, Juan Carlos y Edu Oriol, eran dos extremos técnicos que llegaban con esa aureola propia de las promesas necesitadas de un club como el Real Zaragoza para despuntar en Primera División. Pocos se fijaban entonces en Abraham Minero: el cuarto en discordia.
 

Criado en Granollers y tras destacar en el Sant Andreu, Abraham fichó por el filial azulgrana de Luis Enrique para jugar en Segunda División. Aquel equipo con Thiago, Montoya, Marc Bartra, Fontás, Nolito o Jonathan Soriano firmó una campaña increíble y acabó en tercera posición. A pesar de la dura competencia en su puesto (Marc Muniesa o Carles Planas) y ser su primer año en el filial Abraham disputó más de 20 partidos esa temporada pero la llegada de Eusebio y la progresión de Grimaldo, Muniesa o Planas le cerraron la puerta del Camp Nou. 

Ganarse el puesto en el Real Zaragoza también se antojaba complicado. Sin embargo, el camino se despejó después de que el club no inscribiera a Ivan Obradovic y tras la posterior reubicación de Javier Paredes como central. Pero no era nada fácil saltar al césped en un equipo que no ganaba prácticamente a nadie con Javier Aguirre y que se precipitaba al descenso mientras el caos rodeaba a la institución. No era el mejor marco para un debutante en Primera División. Pero una remontada agónica marcó el desarrollo de una temporada que parecía imposible que no acabara con el Real Zaragoza en el infierno. El Villarreal ganaba en La Romareda alejando la salvación a 14 puntos mientras La Romareda se quedaba vacía en un día marcado por la "agapirada" de la afición. Entonces apareció Abraham y cambió el devenir de los acontecimientos.

La permanencia del Real Zaragoza y la de Manolo Jiménez en el club marcarán la carrera de Abraham. Su espíritu ofensivo, coartado el pasado año por las necesidades del equipo, ha renacido este curso y destaca por ser uno de los laterales izquierdos de la Liga con mayor recorrido y mejor precisión en sus centros. Su sociedad con Paco Montañés es una de las mejores bazas en ataque pero además ha mejorado en el aspecto defensivo. Manolo Jiménez, antaño lateral, tiene mucho que ver en su progresión.

Recién renovado hasta 2017, Abraham es el dueño y señor de un puesto maldito desde los tiempos del 'Chucho' Solana. Por él han pasado 'viejas glorias' como Paqui, Delio Toledo, Esquerdinha o Pirri y centrales reconvertidos como Sundgren o Marco Lanna. De hecho, sumando todas las competiciones es el jugador de campo que más minutos ha disputado esta temporada y el técnico no ha dudado en elogiarle: "Para mí, con su estado de forma actual es uno de los tres mejores de la Liga en su puesto". El cuarto en discordia aquel 12 de julio se ha ganado ser el preferido del entrenador. 

Fotografía: Blanquillos.com

jueves, 21 de febrero de 2013

Helder Postiga / El delantero indignado


Un delantero centro puro que jamás ha destacado por ser un goleador. De hecho sus nueve dianas de este curso aventuran que puede firmar su mejor temporada de cara a la portería contraria. Más que por sus goles, Helder Postiga destaca por su trabajo incansable, una fé inquebrantable y su característica incredulidad ante cada decisión arbitral contraria a sus intereses. Indignado ante el mundo como si todo estuviera escrito para que no triunfase, pero a lo que se enfrenta luchando por cada balón, buscando regatear al destino.

Comenzó su carrera en el Porto de un semidesconocido José Mourinho, quien acababa de atarse el brazalete de técnico de 'Los Dragones'. Al cabo de dos temporadas ambos traspasaron la frontera mediática lusa al levantar en Sevilla la Copa de la UEFA frente al Celtic de Glasgow. Con sólo 21 años, Helder Postiga se convirtió en una de las más firmes promesas de Portugal y Pinto Da Costa lo vendió al Tottenham por 9 millones de euros. 

Un traspaso que no le vino bien al delantero luso. No se adaptó a la Premier League y dejó de formar parte del 'Proyecto Mourinho' que esa temporada levantaría la Champions League. A pesar de sólo anotar un gol en Inglaterra, Postiga fue llamado por Scolari para la Euro2004 y en los cuartos de final se vengó del país que le había acogido y al que no se había conseguido adaptar. Nada más pisar el césped forzó la prórroga con un testarazo y, en la tanda de penaltis, hizo honor al dicho popular que asegura que la venganza es un plato que se sirve frío. Y en el mundo del fútbol, pocos gestos demuestran más sangre fría que emular a Antonin Panenka. Pero especialmente este, el de un chaval de 22 años que lanza de panenka un sexto penalti que de fallarlo elimina a tu selección, anfitriona del torneo, bajo la mirada de todo un país. 


Este penalti marca su idilio con el dorsal 23 de la selección lusa. A pesar de no contar para Víctor Fernández y el resto de entrenadores que tuvo tras regresar al Porto, era un fijo en las convocatorias de la selección. También tras fichar por el Sporting de Lisboa y reencontrarse con el gol en su última temporada en Portugal antes de ser fichado por el Real Zaragoza.

Sus cifras goleadoras no son mareantes, pero sí su empeño. No para de presionar, tirar desmarques, generar espacios y combatir con la defensa rival. Los números hablan por sí solos. Helder Postiga es el futbolista líder en faltas cometidasfueras de juego y balones perdidos de Primera División. Estadísticas a priori negativas pero una muestra de su empeño durante cada encuentro. Y a menudo el esfuerzo físico se asocia a la falta de calidad técnica pero no es el caso de Postiga. Lo demostró con aquella panenka y con el mejor tanto que posiblemente yo haya visto jamás en La Romareda.


Tras su ausencia en Pamplona volverá a ser el referente del ataque del Real Zaragoza. La defensa del Valencia volverá a tener un moscón de ánimo inquebrantable, los jugadores blanquillos un apoyo más, un generador de espacios (Rochina puede compaginar muy bien con el luso) y el árbitro un futbolista que se indignará en cada una de las faltas y fueras de juego que le señale. 



Foto: Blanquillos, El Periódico de Aragón

martes, 19 de febrero de 2013

Vértigo al abismo

La cuesta de enero se ha convertido en un puerto de categoría especial para el Real Zaragoza. A la exigencia física de las primeras etapas de 2013 se sumó la Copa del Rey. Además, las caídas en forma de lesiones o sanciones lastraron el rendimiento de un equipo repleto de promesas y buenos gregarios, pero sin un líder que tire del resto en los momentos difíciles. Manolo Jiménez apostó en verano por que este fuera Romaric pero a estas alturas de curso ese envite ya puede ir pintándose de rojo.

La situación no es crítica pero sí preocupante. El Real Zaragoza no ha ganado un partido de Liga en lo que llevamos de año y continúa dejando escapar puntos de La Romareda, convertida en un refugio idílico para los visitantes y no en el fortín deseado. Fuera de casa la imagen del equipo es notablemente mejor, más cómodo sin llevar el peso del partido, pero las ausencias en defensa fueron decisivas tanto en Valladolid como este sábado en Pamplona. 

Fernando Molinos, Manolo Jiménez y los jugadores han pronunciado un llamamiento a la tranquilidad. Algo habitual en situaciones como esta pero mucho más crucial esta temporada que el Real Zaragoza cuenta con una de las plantillas, a pesar de los 38 tacos de Movilla, más jóvenes de Primera División. Una falta de experiencia que puede ser crucial si el equipo se ve entre los tres últimos clasificados. RobertoApoño, Postiga o el propio Movilla saben lo que es jugar con esa presión pero un debutante en la categoría es más proclive a verse atenazado por el miedo.

La distancia con el descenso aún es suficiente y no todo ha sido negativo durante estas semanas. José Mari se ha erigido como una pieza básica en el centro del campo, el ancla que libera a Apoño y Movilla, mientras Rochina se ha presentado como uno de los fichajes, no sólo refuerzos, esperados por Jiménez. El ex del Blackburn puede compaginar bien con Postiga y con su disparo de larga distancia sumar goles a una segunda línea poco acertada de cara a la portería contraria. 

En el horizonte se presentan tres partidos cruciales para evitar el vértigo y no caer en el abismo. Valencia y Granada en La Romareda y, entre medio, la visita al Coliseum Alfonso Pérez Muñoz de Getafe. Tres partidos que marcarán el final de temporada del Real Zaragoza.


Imágenes: Diario AS y Aragón Sport