Un delantero centro puro que jamás ha destacado por ser un goleador. De hecho sus nueve dianas de este curso aventuran que puede firmar su mejor temporada de cara a la portería contraria. Más que por sus goles, Helder Postiga destaca por su trabajo incansable, una fé inquebrantable y su característica incredulidad ante cada decisión arbitral contraria a sus intereses. Indignado ante el mundo como si todo estuviera escrito para que no triunfase, pero a lo que se enfrenta luchando por cada balón, buscando regatear al destino.
Comenzó su carrera en el Porto de un semidesconocido José Mourinho, quien acababa de atarse el brazalete de técnico de 'Los Dragones'. Al cabo de dos temporadas ambos traspasaron la frontera mediática lusa al levantar en Sevilla la Copa de la UEFA frente al Celtic de Glasgow. Con sólo 21 años, Helder Postiga se convirtió en una de las más firmes promesas de Portugal y Pinto Da Costa lo vendió al Tottenham por 9 millones de euros.
Un traspaso que no le vino bien al delantero luso. No se adaptó a la Premier League y dejó de formar parte del 'Proyecto Mourinho' que esa temporada levantaría la Champions League. A pesar de sólo anotar un gol en Inglaterra, Postiga fue llamado por Scolari para la Euro2004 y en los cuartos de final se vengó del país que le había acogido y al que no se había conseguido adaptar. Nada más pisar el césped forzó la prórroga con un testarazo y, en la tanda de penaltis, hizo honor al dicho popular que asegura que la venganza es un plato que se sirve frío. Y en el mundo del fútbol, pocos gestos demuestran más sangre fría que emular a Antonin Panenka. Pero especialmente este, el de un chaval de 22 años que lanza de panenka un sexto penalti que de fallarlo elimina a tu selección, anfitriona del torneo, bajo la mirada de todo un país.
Este penalti marca su idilio con el dorsal 23 de la selección lusa. A pesar de no contar para Víctor Fernández y el resto de entrenadores que tuvo tras regresar al Porto, era un fijo en las convocatorias de la selección. También tras fichar por el Sporting de Lisboa y reencontrarse con el gol en su última temporada en Portugal antes de ser fichado por el Real Zaragoza.
Sus cifras goleadoras no son mareantes, pero sí su empeño. No para de presionar, tirar desmarques, generar espacios y combatir con la defensa rival. Los números hablan por sí solos. Helder Postiga es el futbolista líder en faltas cometidas, fueras de juego y balones perdidos de Primera División. Estadísticas a priori negativas pero una muestra de su empeño durante cada encuentro. Y a menudo el esfuerzo físico se asocia a la falta de calidad técnica pero no es el caso de Postiga. Lo demostró con aquella panenka y con el mejor tanto que posiblemente yo haya visto jamás en La Romareda.
Tras su ausencia en Pamplona volverá a ser el referente del ataque del Real Zaragoza. La defensa del Valencia volverá a tener un moscón de ánimo inquebrantable, los jugadores blanquillos un apoyo más, un generador de espacios (Rochina puede compaginar muy bien con el luso) y el árbitro un futbolista que se indignará en cada una de las faltas y fueras de juego que le señale.
Foto: Blanquillos, El Periódico de Aragón

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