martes, 2 de abril de 2013

Las bofetadas de Jiménez


La Romareda acogió este sábado el enfrentamiento entre dos técnicos con ciertas similitudes. Tanto Jose Mourinho como Manolo Jiménez creen en la motivación y convicción de su plantilla como la base sobre la que han de crecer sus equipos. “Si mi mensaje no cala, yo me voy”, aseguró Jiménez poco después de llegar a Zaragoza. Sin unión y sin fe el edificio acaba derrumbándose y cuando alguna pieza se desajusta la solución no sólo la encuentran dentro del vestuario. Ambos utilizan las ruedas de prensa como una oportunidad para trasladar mensajes a sus futbolistas. “Cada encuentro empieza y acaba en esta sala”, llego a declarar el entrenador portugués. Frase bajo la que firmaría el técnico del Real Zaragoza.


Jiménez ya ha buscado en innumerables ocasiones una reacción sirviéndose de los periodistas. El punto de mira varía porque golpes hay para todos. Por ejemplo, los que apuntan a la directiva cada vez que se abre el mercado y no llegan los refuerzos deseados por el entrenador. El colectivo arbitral es otro de sus objetivos, en ocasiones los propios medios de comunicación e incluso ha buscado pinchar alguna vez la afición.

Pero sus receptores más habituales son sus propios jugadores. Bien dirigiéndose a toda la plantilla, como en Málaga la pasada temporada o hace unas semanas en Getafe, o toques de atención que buscan la reacción de un futbolista en concreto. Estas últimas semanas las bofetadas han sido para Rubén Rochina. “Tiene muy buenos fundamentos pero otros han trabajado mejor en los entrenamientos. Tuvo molestias pero quiero dejar claro que la decisión fue técnica”, afirmó Jiménez cuando se le preguntó por la ausencia del delantero en la convocatoria. “Hay que exigirle más. No se puede ceñir a dos disparos a puerta”, le lanzó el entrenador tras el partido en el Sánchez Pizjuán.



Dardos sin veneno que buscan hacer diana en el orgullo del futbolista valenciano. Desde su llegada ha demostrado que tiene un hueco en el once de este Real Zaragoza pero no ha acabado de convencer al entrenador. Edu Oriol, titular ante el Real Madrid, desaprovechó su enésima oportunidad. Apenas aportó en ataque, poco en defensa y en una posición que se adecua perfectamente a las características de Rochina. El míster sabe a quién darle estos toques de atención y de una forma similar ya ha conseguido estimular a Abraham, Álvaro, Víctor o Paco Montañés. Riazor es el lugar ideal y el momento perfecto para el despertar de Rubén Rochina. Todo depende de cómo reciba las bofetadas de Jiménez.


Artículo publicado en AragonSport el 
Foto: Mundo Deportivo 

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