lunes, 8 de abril de 2013

Entrenador y escudo

Bienvenidos al día de la marmota. Una derrota más aliviada por las del resto de rivales en la lucha por la permanencia. El Real Zaragoza no fue capaz en Riazor de variar su dinámica negativa pero se mantiene fuera de los puestos de descenso. La suerte es que esta temporada hay otros cinco equipos que parecen empeñados en descender y la salvación va a estar más barata que nunca. Lo malo es que, hoy por hoy, el conjunto blanquillo presenta el peor bagaje de todos y no recuerda a qué sabe una victoria. Uno ya simula el resto de jornadas de la parte baja y busca la fórmula matemática de la salvación blanquilla sin contar ni un solo triunfo en las ocho jornadas restante. Y sí, se puede. Pero eso es ciencia ficción y la realidad es que el equipo de Manolo Jiménez desciende el Mortirolo sin frenos.

Ante tal situación crítica, los focos apuntan al entrenador. Y el técnico se expone a la luz. En tres días, Manolo Jiménez ha comparecido en otras tres ocasiones ante los medios de comunicación. Números de récord. Se le podrán achacar decisiones tácticas controvertidas, titularidades como las de Romaric y Edu Oriol que rozan lo irracional o salidas de tono propias de su temperamento caliente pero jamás de no dar la cara. A pesar de que con ello acabe equivocándose en el campo y en la sala de prensa. Los nervios están a flor de piel y no es el entrenador que mejor se mueve en este contexto necesitado de frialdad.



El técnico andaluz dejó de ser únicamente entrenador para convertirse en el manager del Real Zaragoza. Se erigió como portavoz durante el verano y ahora también es el escudo. Tras su protección permanecen agazapados y en silencio el máximo accionista del club, el presidente y el resto de la directiva. Agapito Iglesias, Fernando Molinos y demás consejeros aguardan como meros observadores el devenir de la situación. Nadie es capaz de trasladar un mensaje de tranquilidad a la afición, de respaldo al cuerpo técnico, de ánimo a los jugadores o una queja por las últimas actuaciones arbitrales. El silencio es su única respuesta. “Total, ya está Jiménez”, pensarán. Hubo quien el domingo en las redes sociales, disculpad que no recuerde el autor del ingenioso mensaje, vaticinó que Manolo Jiménez se despediría a sí mismo en esa tercera rueda de prensa consecutiva.

No nos engañemos. Ningún otro entrenador con estos resultados hubiera aguantado en el banquillo de La Romareda lo que está sobreviviendo Jiménez. Y me alegro de ello. No se me ocurre otro técnico capaz de soportar mejor la inestabilidad y el caos del club que maneja desde la sombra Agapito Iglesias. Pero toca olvidar carros o barcos a los que subirse y centrarse en el partido ante el FC Barcelona. Ganar no es imposible. Aunque se haya olvidado. 

Artículo publicado en AragonSport

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