jueves, 15 de noviembre de 2012

Fútbol balsámico


14N. Huelga General en España. Pero nuestro fútbol no para tampoco en ocasiones como esta. Y se agradece. La clasificación para semifinales de la selección de fútbol sala y la goleada del combinado de Vicente del Bosque cerró una jornada que, sin querer pormenorizar en su necesidad y desarrollo, resultó desapacible e incómoda. El deporte ayuda a sobrellevar mejor el cabreo y la indignación interna.

En Panamá, el míster optó por alinear un once con varios futbolistas que no suele gozar de la titularidad en las citas oficiales: Víctor Valdés en la portería; Albiol formó pareja en el centro de la zaga junto a Javi Martínez; Juanfran ocupó el lateral diestro tras su error ante Francia y Beñat no desentonó en el centro del campo. El rival no exigió demasiado pero algunos pensarán que no importa excesivamente quién juegue mientras el balón lo monopolice Andrés Iniesta

La calidad del jugador de Fuentealbilla y el oportunismo de Pedro bastaron para doblegar a Panamá. Con un doble tuya-mía rompieron el canal de contención centroamericano y el extremo abrió el marcador. Dueño y señor del partido, Iniesta se siente cómodo en situaciones en las que la mayoría de mortales se morderían las uñas y querrían salir corriendo. Así creó el segundo, regalando a Villa un gol tras una jugada por la banda en la que rodeado de defensores encontró un pase de la muerte por la única línea posible. 


Antes del descanso, el extremo anteriormente conocido como Pedrito regaló otro de los detalles del encuentro. Futbolista eléctrico, inverosímil, con una conducción nerviosa que desborda a cualquiera cuando todos apostarían a que el regate acabará en tropiezo. Un balón al espacio de Mata dejó al canario solo frente al portero. Y Don Pedro emuló a Pelé. Engañó al portero, a Villa que ya la empujaba y a los espectadores. Todo sin tocar el balón, con un giro de cintura que sólo puede ejecutar un futbolista en estado de gracia.

La segunda parte la redondearon Sergio Ramos con un lanzamiento de falta digno de los mejores especialistas y Susaeta reivindicando esa 'cosa' denominada fútbol de posesión y llegada. Un estilo, una 'cosa', que traspasa fronteras siendo recibido haya donde acude con una mezcla de sana envidia y orgullo por poder ver a la mejor selección del mundo.

Lo mismo pensaron en Tailandia unas horas antes... porque en el pabellón también somos campeones. La selección de fútbol sala remontó a Rusia y consiguió el billete para una semifinal en la que Italia será el rival de los jugadores de Venancio López. La base la componen Fernandao como referente, los disparos de Torras, Miguelín o Lozano y la experiencia de Kike, Alemao y Juanjo, un muro en la portería que ha conseguido lo imposible: no echar de menos de Luis Amado. El objetivo de derrocar a Brasil está más cerca. Pero conseguir el tercer cetro mundial pasa primero por vencer a la selección transalpina. 

Campeones del mundo sobre el césped, luchando por serlo bajo el cobijo de un pabellón y una ÑBA que planta cara a los extraterrestres americanos. En busca de la sexta Copa Davis en apenas doce años, esta vez sin contar con el Dios de la Tierra Batida, mientras Alonso empuja el Ferrari soñando con el campeonato. Por no hablar de motociclismo, de la vela, del balonmano o el waterpolo. Al menos, el deporte reporta alegrías a muchos españoles que esbozan una sonrisa olvidando por un momento los problemas y las penurias del día a día. No borra nada, pero al menos colorea un negro panorama.

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