miércoles, 5 de junio de 2013

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Ya han pasado más de tres días desde que el Real Zaragoza certificó su descenso a Segunda División. El segundo durante la etapa de Agapito Iglesias y el tercero de este siglo, pero sin duda, el más doloroso y preocupante de todos. En primer lugar, porque se produjo en La Romareda, ante los ojos de un zaragocismo ya hastiado de milagros que sólo significan posponer una condena inevitable. Una afición que en seis años ha visto a su equipo descender, sufrir para retomar la categoría y agonizar para mantenerla durante tres temporadas seguidas hasta el final perderla. Los peores resultados deportivos de la historia del Real Zaragoza.

Unos años marcados por la caótica gestión de Agapito Iglesias. Una etapa definida por un proceso concursal y una plantilla con la que el aficionado no se puede identificar a causa de la quincena de fichajes anuales. Marcada también por la destrucción de la cantera y de la imagen de un club que, hace no tanto, era ejemplar. Caracterizada por una colección inmensa de golpes efectistas con el único propósito de adornar y ocultar las verdaderas intenciones.

El zaragocismo ya no se cree nada y al club no le importa su afición. La ruptura es total. Agapito Iglesias, máximo accionista y máximo responsable del asesinato del Real Zaragoza, continúa en paradero desconocido. Las declaraciones de Fernando Molinos, retratado como un simple escudero sin capacidad de decisión, provocan un vacío tan grande como el comunicado publicado este martes por el club, tras dos días de reflexión que sólo han servido para que el “Mini-Consejo” de Administración del club anuncie que el club comienza a trabajar y que continuará trabajando. A cada cual más preocupante.

El descenso y el novedoso proyecto hecho público por José Antonio Visús exigen una respuesta pública de Agapito Iglesias. No sirven silencios, comunicados ni apariciones en plasma. Ha de dar la cara ante el zaragocismo y poner un precio a sus acciones o reconocer que no quiere vender. La afición se lo exige. Una afición que comenzó su Liga el 1 de junio y que no debe resignarse a darla por concluida.

Artículo publicado en AragónSport

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