viernes, 15 de marzo de 2013

Ndri Romaric / La apuesta de Jiménez

Tras una buena temporada en el Espanyol, Manolo Jiménez apostó por incorporar a un jugador díscolo que ya conocía de sus años en el Sevilla. El técnico creyó que podría sacar lo mejor de Ndri Romaric, no obstante ya lo había logrado en la primera temporada del centrocampista en España cuando jugó 36 de las 38 jornadas de Liga. Se conocía que no atravesaba su mejor momento físico, su tendencia a no cuidarse lo suficiente y que entre medio se disputaba una Copa África. Sin embargo, pesó más aquella temporada en la que Romaric fue el pilar sobre el que Jiménez asentó al Sevilla. En Zaragoza el objetivo era el mismo. Hasta hoy, esa apuesta esta perdida.


La afición se muestra incrédula ante la posibilidad de ver al marfileño al nivel que se esperaba. Incluso Manolo Jiménez se muestra escéptico al haber buscado otro medio centro en el mercado a pesar de que Romaric pueda volver ante el Sevilla. A la espera de ver cómo regresa tras su última lesión, no ha demostrado tener el físico para jugar partidos de la exigencia de los que tiene por delante el Real Zaragoza. 

En el primer tramo de la temporada una pubalgia no le permitía esprintar, estirar la pierna o girarse con velocidad. A pesar de ello, Jiménez le daba un partido tras otro para intentar que recuperara la forma pero no hubo milagro. Lo intentó proteger colocándole por detrás del delantero, con dos pivotes por detrás para no tener que recorrer demasiado campo pero Romaric no respondía. 

Así se marchó a la Copa África. Con la promesa de que le serviría como una pretemporada. Ante la falta de refuerzos en esa zona del campo el club lo vendió como el fichaje de invierno del equipo pero nada más lejos de la realidad. Romaric había sido titular con Costa de Marfil pero sus lagunas físicas eran evidentes aunque el ritmo tan bajo de la competición le permitiera disimularlas. No así ante la Real Sociedad, su segundo debut en La Romareda tras volver del continente africano. Aquel día se demostró que no estaba para jugar, más tras la expulsión de Litri y la salida del campo de Movilla dejando a Romaric en evidencia con tantos metros por recorrer.

Sin Apoño y ya recuperado, Romaric tiene ante sí una nueva oportunidad. Posiblemente la última opción para ir tiñendo esa apuesta de verde. En el Sánchez Pizjuán, ante una afición que no le quiere demasiado y con un equipo que necesita del Romaric omnipresente que era capaz de erigirse como el líder del centro del campo. Los escépticos nos conformamos con verle correr y que no sea expulsado.

 

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